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Preservar la movilidad el mayor tiempo posible

may 2021

Noticias y acciones

En todo el mundo, la edad media de las personas va en aumento. Por ejemplo, según las previsiones, en el año 2050 una de cada cuatro personas en Europa o Norteamérica podría tener 65 años o más. Al mismo tiempo, las personas mayores se mueven cada vez más y, en algunos casos, participan activamente y de diferentes formas en el tráfico rodado hasta una edad avanzada. No obstante, esto implica un riesgo de accidente significativamente mayor en comparación con las personas más jóvenes. Con el fin de minimizarlo y, al mismo tiempo, preservar la movilidad en la tercera edad para favorecer su participación social, existen varias áreas de actuación.

Proporción de la población de más de 65 años

Los datos y las cifras de las previsiones demográficas mundiales de 2019 publicadas por las Naciones Unidas no solo ponen de relieve que la población mundial sigue creciendo —desde 7.700 millones de habitantes en el año 2019 hasta posiblemente 9.700 millones en 2050 y 10.900 millones en 2100—; además, también son un indicio inequívoco del creciente envejecimiento de la sociedad. Mientras que en el año 2019 una de cada once personas en el mundo era mayor de 65 años, en 2050 lo será una de cada seis (gráfico 1). Entre las regiones en las que se espera que se duplique la proporción de los mayores de 65 años entre 2019 y 2050 se encuentran el norte de África, Asia occidental, central, meridional, oriental y sudoriental, así como América Latina y el Caribe. En Europa y Norteamérica, en 2050 incluso uno de cada cuatro habitantes podría tener 65 años o más. En todo el mundo, se prevé que el número de personas mayores de 80 años se triplique: de 143 millones en el año 2019 a 426 millones en 2050. La esperanza media de vida, que aumentó en todo el mundo desde los 64,2 años de 1990 hasta los 72,6 de 2019, será de unos 77 años en 2050.

MAYOR RIESGO DE LESIONES EN LAS PERSONAS MAYORES

El envejecimiento de la población también tiene como consecuencia el aumento del número de usuarios de la vía pública de edad avanzada, como constata, por ejemplo, el informe ElderSafe: riesgos y medidas para la seguridad vial de los mayores en Europa, publicado por la Comisión Europea en diciembre de 2015. Pero esto también significa que cada vez son más las personas mayores en riesgo de verse involucradas en accidentes de tráfico o de causarlos ellas mismas, por ejemplo, debido a posibles limitaciones funcionales o a su fragilidad. La dinámica de esta evolución resulta evidente si consideramos la estimación realizada por el Consejo Europeo de la Seguridad en el Transporte (ETSC, por sus siglas en inglés) en 2008 sobre cómo el aumento de la proporción de personas mayores con respecto a la población general afectará al número de muertes en carretera hasta 2050. En el «Road Safety PIN Flash 9», a partir de las cifras de 2006 se estimó que en el año 2050 una de cada tres personas fallecidas en carretera en la Unión Europea podría tener 65 años o más. Si observamos las cifras de 2018 —alrededor de un 29 % de todos los fallecidos en carretera en la UE eran personas mayores—, esta proporción ya casi se ha alcanzado, unos 30 años antes de lo que se calculó en 2008.

Hay algo que está claro: las personas mayores tienen un riesgo desproporcionado de sufrir lesiones en comparación con los usuarios más jóvenes de la vía pública. Esto se debe, en primer lugar, al proceso natural de envejecimiento y a la consiguiente disminución de la solidez de los huesos y la fuerza neuromuscular. A su vez, esto se traduce en un riesgo considerablemente mayor de sufrir lesiones más graves que las personas más jóvenes en un mismo accidente o, en el peor de los casos, incluso de fallecer como consecuencia de las lesiones. Un artículo publicado en el año 2000 en Gran Bretaña sobre la seguridad de los usuarios de la vía pública lo ilustraba, entre otras cosas, mediante un índice de mortalidad para los diferentes grupos de edad. Partiendo de un valor fijado en 1,0 para el grupo de edad de entre 20 y 50 años, este aumentaba hasta 1,75 a los 60 años, hasta 2,6 a los 70 años y hasta 5 o 6 en las personas mayores de 80 años.

EL GRUPO DE EDAD 65+ REGISTRA EL MAYOR CRECIMIENTO PORCENTUAL

Diferentes grados de lesión

En este contexto, también son interesantes las cifras recopiladas entre los años 2005 y 2008 en la Injury Database de la UE (gráfico 2), que también se pueden encontrar sin cambios en el Traffic Safety Basic Facts 2018: The Elderly de la Comisión Europea. Según estos datos, un 43 % de las víctimas sénior de accidentes de tráfico fueron hospitalizadas, frente a solo el 32 % de todos los accidentados. La necesidad de hospitalización tras un accidente también era diferente en función del tipo de participación en el tráfico. La principal diferencia se observó en el número de heridos que viajaban en turismos: el porcentaje en el caso del colectivo sénior fue de casi un 50 %, en comparación con apenas un 25 % de la totalidad de ocupantes de turismos hospitalizados tras un siniestro. En el caso de las personas mayores, un 42 % de todas las hospitalizaciones debidas a lesiones correspondía a fracturas óseas, frente al 27 % entre todas las víctimas de accidentes de tráfico.

En lo que respecta a las regiones corporales de las personas mayores afectadas tras un accidente de tráfico, los investigadores en materia de accidentes de DEKRA analizaron varios años de los recogidos en la base de datos alemana German In-Depth Accident Study (GIDAS). Estos mostraron que, en términos porcentuales, los peatones sufren más lesiones en las extremidades inferiores y la cabeza que los conductores de turismos. El motivo es que los peatones suelen recibir en primer lugar un golpe en las extremidades inferiores y después su cabeza colisiona directamente con el vehículo o choca contra la superficie de la calzada. En cambio, entre los conductores de turismos, la región del tórax es la más afectada, además de las extremidades y la cabeza. Al clasificar las lesiones según la escala abreviada de lesiones (AIS, por sus siglas en inglés) utilizada internacionalmente —abarca desde AIS 0 para «sin lesiones» hasta AIS 6 para «máximas» (= no se pueden tratar)—, se observa que los peatones de edad avanzada sufren lesiones más graves en términos porcentuales que los peatones de 18 a 64 años. Esto se cumple en el caso del grado de lesión AIS 3 (= grave), especialmente en la cabeza y las extremidades inferiores, en el grado de lesión AIS 4 (= muy grave), sobre todo en el tórax y el abdomen, y en el grado de lesión AIS 5 (= crítico) en el cuello y el tórax. Entre los conductores de turismos de edad avanzada que resultan heridos también destacan algunos valores individuales, por ejemplo, para el grado de lesión AIS 3 en la cabeza y el tórax.

NO SE DEBEN POSPONER LAS MEDIDAS

SE NECESITA UNA ESTRATEGIA PROACTIVA

Conductor enfadado al volante
Los cambios cognitivos debidos al aumento de la edad provocan, entre otras cosas, un deterioro de la velocidad de procesamiento de la información, lo que se traduce en tiempos de reacción más lentos

Para garantizar la seguridad de las personas mayores en el tráfico hasta una edad avanzada, la Comisión Europea ha presentado un amplio plan de actuación en su informe ElderSafe mencionado anteriormente. Debe prestarse especial atención a los siguientes factores de riesgo: vulnerabilidad, enfermedades y limitaciones funcionales, toma de medicamentos, vías urbanas y peatones de edad avanzada. Según el informe, es necesaria una estrategia proactiva a nivel nacional, regional y local, aplicando diferentes medidas en ámbitos como las infraestructuras, los cursos de conducción segura, los trayectos de evaluación con observaciones profesionales o las tecnologías de vehículos.

«Tecnología» es una palabra clave: no cabe duda de que los sistemas de asistencia a la conducción tienen un gran potencial para evitar por completo, por ejemplo, los accidentes cuya causa más frecuente son los comportamientos incorrectos, o al menos para mitigar sus consecuencias. Y, tal y como muestra una encuesta encargada por DEKRA, precisamente las personas mayores están muy abiertas a los asistentes electrónicos. Trataremos este tema en detalle en el capítulo «Tecnología» del informe. Naturalmente, se debe tener en cuenta que una alta penetración en el mercado de los vehículos con sistemas de asistencia llevará mucho tiempo.

A modo de ejemplo: si se instalase un nuevo sistema de asistencia con efecto inmediato en todos los turismos de nueva matriculación de la UE, serían necesarios más de once años para que la mitad del parque de turismos estuviera equipado con él. No obstante, dado que entre la viabilidad comercial de un sistema y la normativa de instalación transcurren varios años de procesos legislativos y de evaluación, pueden pasar casi 20 años hasta que la mitad de los conductores de turismos tenga un sistema de este tipo en su vehículo.

Por lo tanto, si se quiere mejorar la seguridad vial con la máxima rapidez, especialmente para contribuir a mantener la movilidad de las personas mayores durante el mayor tiempo posible, las medidas en el área de las infraestructuras físicas y en los vehículos solo pueden ser complementarias. Así, el enfoque —como se subraya en este informe a lo largo de los siguientes capítulos— debe centrarse principalmente en el factor humano. No obstante, las medidas con efecto a largo plazo no deben posponerse.

Resumen de los datos

  • En Europa y Norteamérica, se espera que en 2050 uno de cada cuatro habitantes tenga 65 años o más.

  • Actualmente, casi uno de cada tres fallecidos en accidentes de tráfico en la UE es mayor de 65 años.

  • Debido al proceso natural de envejecimiento, las personas de edad avanzada están expuestas a un riesgo considerablemente mayor de sufrir lesiones más graves que las personas más jóvenes en un mismo accidente.

  • Al clasificar las lesiones según la escala abreviada de lesiones (AIS) utilizada internacionalmente, se observa que los peatones y los conductores de turismos de edad avanzada sufren lesiones más graves en términos porcentuales que el grupo de edad de 18 a 64 años.

  • Para mejorar la seguridad vial de las personas mayores, se necesita una estrategia proactiva a nivel nacional, regional y local que abarque todos los tipos de desplazamientos.

  • Mantener una movilidad individual segura a una edad avanzada es una obligación social que requiere más esfuerzos en las áreas de infraestructura y de tecnología y, sobre todo, por parte de las propias personas.

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