Accidentes en alemania

may 2019

Accidentes

Practicar situaciones de emergencia de manera juguetona
Practicar situaciones de emergencia de manera juguetona

Como en casi todos los Estados miembros, la evolución de los accidentes de tráfico en el caso de los niños menores de 15 años en Alemania es muy positiva. Las cifras del Instituto Nacional de Estadística alemán muestran desde el máximo en el año 1970 una disminución significativa del número de niños fallecidos en accidentes de tráfico. Mientras que en 1970 fallecieron 2.167 niños en accidentes de tráfico, en 2017 fueron «solamente» 61, es decir, un 97 % menos. En 2017, el número de niños fallecidos fue inferior a 100 por séptima vez consecutiva. No obstante, en promedio, cada 18 minutos un niño menor de 15 años seguía sufriendo lesiones en el tráfico rodado. En total, casi 29.620 niños resultaron heridos, de los cuales unos 4.270 sufrieron lesiones graves. En comparación, en 1970 resultaron heridos alrededor de 72.500 niños en accidentes de tráfico, por lo que el descenso hasta el año 2017 es de casi un 60 %.

Si se examinan más de cerca los datos de accidentes y se tiene en cuenta el tipo de participación en el tráfico, se observa que, en 2017, los niños sufrieron lesiones con mayor frecuencia como pasajeros de turismos (37,5 %) y ciclistas (33,7 %), mientras que solo el 22,3 % eran peatones. En carretera, los niños resultaron heridos sobre todo como pasajeros de turismos, y en ciudad, como ciclistas. Esto se debe a que fuera de las ciudades hay menos niños que se desplazan en bicicleta o a pie. Además, en las vías interurbanas, los equipos de protección para niños de los turismos llegan al límite de sus posibilidades debido a las velocidades más elevadas. En cambio, en ciudad, se puede aprovechar mejor el potencial de las medidas de protección para los niños que viajan en turismos.

No obstante, no solo el medio de transporte influye en el riesgo de accidentes, sino que también hay otros numerosos factores, como muestra el análisis de los datos de accidentes. Por ejemplo, la edad del niño. En este caso, entre los peatones, son los niños de 7 a 9 años quienes más peligro corren, mientras que, en el caso de los ciclistas, el grupo de edad de 10 a 15 años es el más amenazado, independientemente del sexo. Como pasajeros de turismos, en el caso de ambos sexos se registra un ligero aumento de los accidentes entre los escolares de primaria. En el capítulo «Factor humano» de este informe analizaremos más de cerca este fenómeno, relacionado con los denominados «padres taxi».

Por lo general, los niños son víctimas de accidentes de tráfico con mayor frecuencia que las niñas, tanto si se desplazan a pie como en bicicleta. Esto puede estar relacionado con una mayor disposición general de los chicos al riesgo. Como ya se ha mencionado anteriormente, entre las niñas que viajan en turismos —especialmente, las de 14 años—, las tasas de accidentes son mayores. Según los expertos, esto se debe, entre otras razones, a casos en los que viajan en coches conducidos por hombres con poca experiencia al volante.

Los niños hiperactivos o inquietos corren especial peligro de sufrir un accidente de tráfico, ya que se concentran menos y prestan menos atención que el resto. Los niños extrovertidos también se enfrentan a un mayor riesgo, puesto que pasan más tiempo jugando con otros niños en la calle. En el caso de los niños que se desplazan a pie, las mayores causas de accidente son los actos espontáneos: por ejemplo, cruzar de repente la calzada sin prestar atención al tráfico o aparecer de forma inesperada detrás de obstáculos visuales. En cambio, como ciclistas, las principales razones por las que los niños se ven involucrados en accidentes son un uso incorrecto de las vías, los errores al cambiar de sentido, girar, introducirse en la circulación y arrancar, así como no respetar la prioridad de paso.

En cuanto al momento del día, se observan tres puntos de riesgo: el camino a la escuela por la mañana y el camino de vuelta al mediodía y a la tarde, momento en el que usan la calzada como lugar para estar y jugar. De acuerdo con los factores relacionados con el momento del día, durante los días laborables hay un mayor número de accidentes. Los viernes son los días de mayor siniestralidad, lo que se justifica porque los niños reciben menos deberes el último día de clase de la semana y, además, los desplazamientos del trabajo al domicilio comienzan antes. A esto hay que añadir el tráfico propio del fin de semana.

En cuanto a las estaciones del año, se observan dos fenómenos diferentes. En otoño y en invierno, los accidentes son frecuentes por la mañana de camino a la escuela. Se considera que la causa son las dificultades para ver a los niños que se desplazan con ropa oscura y sin reflectores en la oscuridad, a los que el resto de usuarios de la vía pública les cuesta reconocer o lo hacen demasiado tarde. En cambio, en primavera y verano, los niños tienen más riesgo de sufrir un accidente por la tarde, mientras juegan al aire libre.

El mayor riesgo de accidentes infantiles está en la ciudad, en calles con un límite de velocidad de 50 o 60 km/h. Los límites de velocidad en ciudad —especialmente, en áreas con una gran densidad de habitantes— reducen considerablemente la probabilidad de accidentes. Cabe mencionar que casi la mitad de todos los accidentes infantiles son causados por otras personas. Las causas de los accidentes son, ante todo, las infracciones cuando los conductores no respetan semáforos en rojo, la falta de atención hacia los peatones y ciclistas al girar o el exceso de velocidad. En los capítulos «Factor humano», «Tecnología automotriz » e «Infraestructura» se indicará con qué medidas se puede luchar contra esta situación.

Compartir página