¡Cuidado con el aquaplaning!

oct 2018

A 80 no conduce, ¡practica esquí acuático!

La experiencia vuelve a demostrarlo una y otra vez: bastan escasos mililitros de agua sobre la calzada para convertirla en una peligrosa pista de patinaje. A esto se suma que ni siquiera los neumáticos modernos son capaces de excluir por completo el riesgo de aquaplaning. «Al fin y al cabo, no se puede engañar a la física», apunta Christian Koch, experto en neumáticos de DEKRA. En cuanto se acumulan unos pocos milímetros de agua sobre la calzada, cabe la posibilidad de que, a velocidades elevadas, se forme una cuña de agua bajo las ruedas delanteras que imposibilita la conducción del vehículo.

«La rapidez con la que un neumático pierde la adherencia depende en gran medida de la velocidad del vehículo y de la profundidad del perfil del propio neumático, así como del nivel de agua», explica Koch. En el caso de los neumáticos usados con un perfil de más de tres milímetros de profundidad, hay una regla de oro: «A partir de 80 km/h ya no conduce, sino que practica esquí acuático». Ahora bien, con profundidades de perfil próximas al mínimo de 1,6 mm establecido por ley el aquaplaning puede producirse a tan solo 65-70 km/h. Es por ello que DEKRA recomienda no esperar a que los neumáticos, ya sean de invierno o de verano, lleguen al perfil mínimo legal de 1,6 mm, sino cambiarlos en cuanto alcancen un perfil de 3 mm. «De este modo, el conductor cuenta con un mayor margen de seguridad sobre calzada mojada», subraya Koch.

El exceso de velocidad es la primera causa de accidentes cuando interviene el aquaplaning. De ahí que sea aconsejable reducir la velocidad cuando se circula por vías completamente cubiertas por agua y no esperar hasta que el aquaplaning haga acto de presencia. Asimismo, es imprescindible respetar los límites de velocidad aplicables en caso de calzada mojada. Cuanto mayor sea la acumulación de agua sobre la vía, más rápidamente perderán los neumáticos la adherencia. Hay puntos especialmente problemáticos en los que el agua tiende a acumularse, como las rodadas y otras hendiduras de la vía. Existen además otros factores, como una presión insuficiente de los neumáticos, el uso de neumáticos anchos o de amortiguadores desgastados, que favorecen la aparición del aquaplaning.

¿Qué hacer si no puede evitarse y de repente el vehículo pierde la adherencia? «Reducir la velocidad rápidamente, pero sin soltar de golpe el pedal acelerador, pisar el embrague y mantener derecho el volante», recomienda Koch. Importante: en esta situación nunca debe girar el volante, puesto que hay riesgo de que el vehículo derrape al volver a entrar los neumáticos en contacto con la calzada.

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