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Grupos especiales de riesgo: jóvenes y personas de la tercera edad

abr 2016

Factor Humano

Cuando se trata de informaciones en los medios de comunicación, hay dos grupos de riesgo que suelen llamar la atención: el conductor joven, todavía inexperto y a menudo presuntamente irresponsable así como el conductor mayor y consecuentemente estresado. ¿Pero concuerdan estos estereotipos con la realidad? Las estadísticas de siniestros viales nos pueden sacar de dudas. La imagen 29 refleja que la mayor parte de las víctimas mortales y heridos en siniestros viales corresponde al tramo de edad comprendido entre los 18 y 25 años respecto al número total de la población. En las lesiones le sigue el grupo de los jóvenes entre 15 y 18 años, mientras que el grupo de las personas mayores de 65 años es el segundo grupo más importante respecto a víctimas mortales.

Si se observa de forma aislada la franja de edad de los mayores de 65 años, se muestra una discrepancia entre el número de víctimas mortales y el de los heridos en este tramo de edad. Los mayores de 65 años fallecen en mucha mayor medida que se podría suponer por su número de heridos (también en comparación con otras franjas de edad). Las personas de la tercera edad están implicadas en mucha menor medida en los accidentes de tráfico, pero fallecen en mayor medida en ellos – son más bien un peligro para sí mismos en vez de para los demás. Este cuadro no se presenta en los conductores jóvenes. En este tramo de edad el número de heridos corresponde al número de víctimas mortales.

Si se analizan con detenimiento los datos de siniestros viales, se observa que en los conductores mayores de 64 años implicados en un accidente, una mayoría (66,9 por ciento) de ellos eran los causantes principales. En los mayores de 75 años, a tres de cada cuatro implicados en accidentes se les atribuyó ser el causante principal de dichos siniestros (74,9 por ciento).

Reconocimiento médico voluntario para los usuarios mayores de la vía pública

¿Por qué razón aumenta la frecuencia de causar un siniestro vial, si los conductores mayores – en comparación con los conductores jóvenes relativamente inexpertos – disponen de la ventaja de la experiencia vial? Varias funciones de los sentidos, del cuerpo y de la mente disminuyen con la edad. El tiempo de reacción en la realización de una actividad, por ejemplo, depende de la rapidez con la que se disponga de la información necesaria. Con la edad no solo se reducen las funciones de un sentido individual sino el proceso de degradación se suele producir en varias modalidades sensoriales. Las limitaciones polimodales sensoriales producidas están acompañadas por una gran carga psicológica que no podrán ser compensadas de cualquier manera. Esto dificulta la orientación en el entorno.

Los cambios físicos de la edad descritos pueden servir como explicación de las causas específicas de siniestros viales por parte de usuarios de edad avanzada, ya que mayoritariamente se refieren a la orientación en el entorno. Como contrapartida a las limitaciones a las cuales se ven sometidos los conductores mayores por su edad, se encuentra la experiencia y su pericia en la conducción. Las estadísticas sobre siniestros viales muestran que en base al tamaño de su población, los conductores mayores tienen una menor frecuencia de accidentes que los conductores jóvenes. Los conductores mayores disponen de una preparación que compensa las limitaciones a causa de la edad.

Este conocimiento se puede aprovechar de manera práctica en la seguridad vial. Sería deseable que los conductores mayores participasen de forma voluntaria en las revisiones médicas, es decir ‘reconocimientos de salud’ con un enfoque especial en las aptitudes psicofísicas para la conducción de un vehículos. Las personas mayores deben tener la oportunidad de tomar medidas que promueven, mantienen y recuperan su movilidad a petición propia, disponiendo así de la ventaja de seguir participando en el transporte por carretera de forma segura. Un estudio danés ha examinado las consecuencias de un reconocimiento periódico obligatorio de conductores mayores. La razón del estudio era la implantación de un test de rendimiento cognitivo para conductores mayores. Se comparaban los datos sobre siniestros viales mortales antes y después de dicha implantación.

El resultado era que el número de conductores mayores involucrados en accidentes mortales se seguía manteniendo en el mismo nivel tanto antes como después de la implantación del reconocimiento cognitivo. Es decir, que esta medida de revisión no afectaba a la seguridad vial de los usuarios mayores de la vía pública. Un aumento significativo se registró en el número de usuarios desprotegidos más mayores (pero no de los más jóvenes) que fallecieron durante el periodo de observación de dos años. Los autores interpretaron este resultado dramático diciendo, que los usuarios mayores de la vía pública habían renunciado a conducir un automóvil y habían cambiado a medios de transporte significativamente menos seguros como por ejemplo la bicicleta.

Gran inexperiencia de los conductores jóvenes

Las cifras anteriormente indicadas muestran claramente que en comparación con los mayores, los conductores jóvenes representan el grupo de riesgo más grande y más peligroso. Las razones no se encuentran en el ámbito físico sino en el comportamiento y en la actitud de los conductores jóvenes. Una parte de estos conductores tiende a una conducción temeraria, que se muestra, entre otros, en un exceso de velocidad y otras infracciones de las normas. Pero también algunos rasgos de personalidad se relacionan con una mayor frecuencia de accidentes en los conductores jóvenes. Un estudio australiano a largo plazo (Vassallo et al. 2007) informa que un alto nivel de comportamiento anti- social y agresividad así como una menor empatía predicen una conducción temeraria e incumplimiento de los límites de velocidad por parte de los jóvenes. Reconocer a tiempo a las personas jóvenes con una gran disposición al riesgo podría ayudar a controlar estas conductas peligrosas.

La inexperiencia es otro factor que influye en las cifras tan altas de siniestros viales de los conductores jóvenes. Debido a su falta de experiencia y práctica en la conducción carecen del conocimiento y del entendimiento de situaciones. La educación vial tiene un gran potencial de optimización en este asunto. Es un hecho que el examen del permiso de circulación teórico y práctico tiene una gran importancia en el sistema global de la preparación de conductores noveles. Por un lado, solo se admiten al examen a los principiantes que disponen de una aptitud adecuada para la participación en el transporte por carretera; por otro lado, los contenidos de los exámenes de conducir, los criterios de evaluación y los resultados de las evaluaciones son unas funciones de control cruciales en el proceso de la formación vial y en el aprendizaje individual de los principiantes.

Exámenes de percepción vial para principiantes

En vistas a las exigencias cada vez mayores en la circulación así como a las innovaciones en el campo de la tecnología de los vehículos se hace absolutamente necesario seguir con el desarrollo en el campo de las licencias de conducción. Pero, ¿qué nuevos avances se podrán esperar en este ámbito? El examen de conducir teórico es y sigue siendo una evaluación de conocimientos, con la cual, principalmente, se evalua el conocimiento explícito – por ejemplo el conocimiento de las normas de tráfico o también el entendimiento de una observación vial adecuada en distintas situaciones viales.

En el examen práctico de conducir, sin embargo, se debe demostrar que el conocimiento teórico adquirido se puede aplicar de manera flexible en el manejo de un automóvil en la circulación vial real. Para ello se deben adquirir rutinas de actuaciones que se consolidan mediante los ejercicios prácticos. Dichas rutinas de actuación no se deben aprender solo respecto al manejo de los vehículos sino también respecto a la percepción de la circulación vial y a la prevención de riesgos. Fallos en la observación de la circulación vial y en la prevención de los peligros siguen siendo actualmente las causas principales de accidentes de los conductores noveles. Por esta razón se debe hacer mayor hincapié en fomentar las competencias adecuadas.

Los organismos de inspección técnica en Alemania contribuyen a alcanzar este objetivo ambicioso mediante el desarrollo de un examen de percepción vial. El reciente informe de innovación ‘Percepción Vial y Prevención de Riesgos – Bases y Posibilidades de Ejecución en la Preparación de ConductoresNoveles’ (TÜV/DEKRA arge tp 21, 2015) recopiló y presentó importantes bases científicas e informes de investigación a este respecto, que actualmente sirven para desarrollar y poner a prueba unos formatos innovadores de ejercicios para un examen de percepción vial. Estos ejercicios se realizarán en los ordenadores y funcionarán como una conexión entre el examen del permiso de conducir práctico y el teórico.

El ámbito de competencia ‘observación de la circulación’ seguirá desempeñando un papel importante en el examen de conducir práctico optimizado. En comparación con el examen práctico, sin embargo, un examen de percepción vial permitirá comprobar las competencias adecuadas del candidato de manera mucho más sistemática y sin peligro real, puesto que se podrán representar de manera específica una gran variedad de situaciones relevantes (virtuales) de riesgo.

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